Tanto como cuando sucede una muerte súbita como en la muerte por enfermedad, o cuando ya se sabe, hay dolor, la pérdida siempre causará dolor. Sin embargo, aunque el dolor no es mayor en la muerte repentina, la capacidad para sobrellevarla disminuye. Los dolientes  quedan conmocionados y aturdidos por la  pérdida de su ser querido. La pérdida es tan perjudicial que la recuperación suele durar más. Esto debido a que la capacidad que tenemos los seres humanos de adaptarnos, de sobrevivir, se ve atacada, se comienza a perder el valor ante ciertos hechos ¿Para qué me cuido? ¿Por qué ir al médico?, etc.

El estado de shock puede provocarnos un estado de irrealidad, no se acepta en primera instancia la muerte del ser querido, de hecho puede que no se sienta dolor. Esto se nota cuando el doliente irradia demasiada tranquilidad o hasta frialdad. Esto no es más que nuestro cerebro activando mecanismos de defensa contra el dolor y la pérdida. Cuando la muerte viene de repente, también puede pasar que el doliente tenga un periodo de duelo más largo.

Sin embargo, es algo que se debe de tratar a largo plazo y cada persona vive un proceso diferente.

Cuando estos hechos suceden nadie está preparado para afrontarlo, no hay plan que nos indique o nos prevenga ante estos hechos. Pero es importante que se tomen en cuenta estos 4 puntos en el momento que se dé una desgracia de esta magnitud.  

Solicita el certificado de defunción

El primer paso es ponerse en contacto con el personal del hospital o quien le dio atención al occiso, para que extienda el certificado de defunción, sin este no podrás hacer ningún otro trámite. Tendrás que pedir suficientes copias para cada una de las entidades que la requieren. El certificado de defunción también puede tramitarlo una oficina funeraria.

Testamento

Si el difunto tenía un testamento, probablemente  avisó en que notaria se hizo a quién dejó a cargo de su lectura. Si es una casa, por ejemplo, tener en cuenta que dado que la propiedad transferida al momento de la muerte se rige por la ley estatal, los detalles diferirán de un estado a otro. Haz que quien está a cargo te extiende cartas testamentarias a fin de que sepas que este documento se encuentra en buenas manos.

Notificar a las instituciones financieras

Una vez que recibas los certificados de defunción y las cartas testamentarias, debes comunicarse con cualquier compañía financiera o bancaria  donde el difunto tenga vínculos para tramitar su nulidad o pedir el pago de un seguro. Esto incluye hipotecas, tarjetas de crédito, seguros de vida, etc.

Contáctate con una agencia funeraria

En estos momentos lo que más necesitas es una agencia funeraria eficaz que te ayude a organizar el funeral, el velorio, la cremación, entierro, buscar dónde reposarán sus restos, etc.

Busca servicios honestos que no quieran aprovecharse de la situación y te den precios excesivos.

Ten en cuenta que este es un proceso que todos tenemos que pasar y no hay nada como despedir con amor a tu ser querido. Ánimo y siempre adelante.